Volver a encontrarse

Hace casi tres años que no escribía nada nuevo en la web. En realidad, hace casi tres años (si no más) que no había tenido fuerzas para dedicar tiempo a la escritura.

Supongo que todo fue fruto de la inercia de la sociedad en la que vivimos: uno quiere ser un trabajador excelente, estar presente con sus amigos, con su pareja, con su familia; uno quiere saber qué está ocurriendo en el mundo. Y, de pronto, un día te das cuenta que te has perdido. No es cosa de hace tres años: la sensación de haberme perdido lleva mucho tiempo presente. El caso es que, poco a poco, dejé de hacer lo que antes me llenaba: primero actualizar la web, luego dejé de hacer vídeos de YouTube y sufrí un bloqueo lector.

Lo más grave fue que, cuando quise darme cuenta, hacía años que había dejado de escribir.

En enero tuve un accidente de tráfico. En un principio parecía que era una tontería, pero a día de hoy sigo sin estar del todo bien. Y, al tener que parar forzadamente, de pronto bajó la ansiedad. Unos días más tarde, volvieron las ganas de leer (en aras de la verdad, también es cierto que no podía hacer mucho más), volví a jugar a videojuegos; volví a levantarme pronto para desayunar con calma, aún todo en silencio, junto a mis gatos, leyendo o viendo alguna serie.

Y un día, volvieron las ganas de escribir. No podía estar mucho tiempo sentado delante del ordenador, así que escribía a ratos hasta que el dolor me obligaba a parar, pero sentía que necesitaba escribir. Volví a dejarme llevar por la historia que quería contar, a obsesionarme con el personaje del que estaba escribiendo, a viajar en el tiempo con él, evadiéndome de mi realidad. Sólo tenía que dedicarme tiempo a mí, a mi pareja, a mis gatos, a mis amigos y a mi familia.

Dos meses más tarde del accidente, hablé por videoconferencia con una amiga francesa y me dijo que me veía bien. Yo reí y le dije que cómo iba a verme bien si yo no estaba bien. Y me dijo: «puede que no estés bien a nivel físico, pero tienes la cara más luminosa, como más en paz».

Y ahí me di cuenta de hasta qué punto había permitido que el trabajo ocupara un espacio que no debía ocupar en mi vida; de la ansiedad que tenía acumulada y de cómo, sin darme cuenta, había acabado consumiéndome. Durante mucho tiempo pensé que simplemente estaba atravesando un bloqueo, pero en aquel momento me di cuenta de que era algo mucho más profundo: había dejado de reservar un espacio para lo que me hacía ser yo mismo.

En estos meses que llevo de baja, he podido acabar la novela que llevaba tiempo rondándome la cabeza y ahora ando revisándola, he vuelto a leer y he remodelado la web. Vuelvo a tener ganas de dedicar tiempo a la escritura y la literatura, que siempre ha sido mi motor y, más que un hobby, una necesidad vital.

¿Conseguiré seguir así cuando vuelva al trabajo? Pues, siendo honestos, no lo sé. De ahí que el título de la entrada sea una pregunta. Lo que sí que sé es que, por mi salud mental, debo encontrar la manera de no volver a caer en la trampa de la autoexigencia, de la ansiedad y de convertir el trabajo en el centro de mi vida, cuando siempre debería ser un medio para vivir, y no aquello que sustituya a la propia vida.

Foto de t en Unsplash

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio