Reseña: «Descansa en Paz», de John Ajvide Lindqvist
Aún a riesgo de ser impopular ahora que el género está tan en alza, debo admitir que no me gustan los zombis, menos aún los modernos (algún día puede que hable de la tesis en la que baso mi forma de pensar al respecto). Llevo francamente mal que ahora los zombis se llamen infectados y que el causante de todo sea un virus, entre otras cosas porque debido a mi profesión conozco qué es un virus y sé que es incapaz de obrar nada sobre un organismo muerto (parece que ahora ‘virus’ es el nuevo sinónimo de ‘magia’), no digamos ya el hecho de que corran, salten y en muchas ocasiones sean más ágiles una vez muertos que cuando estaban vivos.

